Guanajuato, Gto., 1 de abril de 2025. Desde hace 192 años, las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) han sido pieza clave en la historia de Guanajuato, defendiendo y protegiendo a la ciudadanía. Su legado, que inició con el Batallón Primer Ligero en 1833, sigue vivo gracias a hombres y mujeres comprometidos con una vocación que trasciende generaciones, como lo demuestran las historias de José y Eduardo.
Desde niños, ambos sintieron el llamado al servicio. José, a los diez años, quedó impresionado al ver desfilar a las Fuerzas del Estado en Guanajuato capital. Años después, tras una temporada en Estados Unidos, regresó decidido a cumplir su sueño y en 2009 ingresó a la corporación. “Mi uniforme siempre lo porto con orgullo y compromiso. Estoy listo para servir a la ciudadanía, no importa la hora”, afirma.
Por su parte, Eduardo creció en una familia ligada a la seguridad pública, con su madre y tío como inspiración. Con 15 años de servicio, reconoce cómo esta vocación ha moldeado su vida. “La institución me ha brindado estabilidad económica y familiar, pero también me ha enseñado el respeto a la ciudadanía, a la profesión y a mí mismo”, comparte.
La labor de las FSPE abarca tareas de prevención, vigilancia y patrullaje, coordinando operaciones en todo el estado con inteligencia y cercanía. Inspirados por el espíritu de sacrificio y lealtad que marcó al Batallón Primer Ligero, policías como José y Eduardo honran a diario su responsabilidad de proteger a Guanajuato.
“Servimos con honor, protegemos con el corazón”, resume José, mientras Eduardo añade: “Cuidamos porque amamos Guanajuato”. En ellos vive la continuidad de una misión que busca garantizar la paz, el bienestar y la libertad de cada familia guanajuatense.
Con casi dos siglos de historia, las FSPE no solo representan una de las corporaciones más antiguas del país, sino también una herencia de vocación y valentía que sigue escribiéndose con valor y disciplina, generación tras generación.