Guanajuato, Gto., 26 de marzo de 2025. El Dr. Alejandro Mosiño Jasso, investigador del Departamento de Economía y Finanzas de la Universidad de Guanajuato, analizó los cambios en las prioridades económicas de las nuevas generaciones, señalando que actualmente se valora más el vivir el momento que la acumulación de bienes patrimoniales.
El académico, con formación en universidades de Suiza y Francia, explicó que las condiciones económicas actuales presentan mayores desafíos para los jóvenes en comparación con generaciones anteriores. Uno de los principales obstáculos es acceder a un primer empleo con un salario suficiente para cubrir necesidades básicas, situación que no es exclusiva de una generación pero que se ha agudizado.
En el caso específico de Guanajuato capital, Mosiño destacó que la escasez de vivienda, sumada a las características geográficas y al turismo, ha encarecido notablemente el mercado inmobiliario. “Personas con mayores recursos, incluyendo turistas y extranjeros, compiten por propiedades, lo que dificulta aún más el acceso para quienes vienen a estudiar o trabajar”, indicó.
El investigador observó un cambio cultural significativo: mientras antes se priorizaba construir un patrimonio familiar desde temprana edad, hoy las nuevas generaciones prefieren destinar sus recursos a experiencias y esparcimiento. “La concepción de juventud se ha extendido más allá de los 30 años, lo que modifica la visión sobre la vida adulta y las prioridades económicas”, explicó.
Aunque reconoció que los salarios han crecido en México, Mosiño advirtió que la inflación y factores globales como el precio de combustibles y la fluctuación del dólar afectan el poder adquisitivo. Además, mencionó posibles riesgos económicos, como los efectos de los aranceles comerciales con Estados Unidos en la industria automotriz local.
El estudio también identificó que los jóvenes actuales destinan más recursos a salud emocional y física, incluyendo terapia, deporte y alimentación especializada. Mosiño señaló que esto puede crear un círculo vicioso, donde la inestabilidad económica genera estrés que a su vez reduce la productividad y los ingresos.
Frente a la percepción de algunos jóvenes sobre la imposibilidad de alcanzar metas financieras, el académico observó cierta “dejadez” en la población, pero también entendió que las condiciones laborales y sociales actuales son notablemente diferentes a las de generaciones anteriores.
La investigación concluye que este cambio de prioridades económicas requiere un análisis profundo, ya que sus consecuencias a largo plazo podrían ser significativas tanto para las personas como para la economía en general. La Universidad de Guanajuato continuará estudiando este fenómeno para entender mejor sus implicaciones.