Claudia Sheinbaum, presidenta de México, firmó un decreto clave que prohíbe el cultivo de maíz transgénico en todo el país. Este avance histórico tiene como objetivo defender la biodiversidad, las tradiciones agrícolas ancestrales y la soberanía alimentaria que distingue a México en el mundo.
La iniciativa no solo busca evitar el uso de semillas genéticamente modificadas, sino que también impulsa los sistemas tradicionales de cultivo, como la milpa, y promueve el uso de semillas nativas. Estas medidas aseguran la sostenibilidad y la preservación del maíz, un elemento esencial en la identidad cultural mexicana.
El Congreso de la Unión ahora tiene un plazo de 180 días para adaptar el marco jurídico y alinear las leyes correspondientes con el decreto. Este esfuerzo establece un paso contundente hacia la bioseguridad, la salud pública y la protección de la riqueza genética del maíz, cultivado en el territorio mexicano durante milenios.
Con esta decisión, México reafirma su compromiso de salvaguardar sus raíces agrícolas y culturales, apostando por un futuro que respete el medio ambiente y las tradiciones locales. Un triunfo para el campo mexicano y para todos los que defienden el maíz como símbolo de identidad.