Dado que este medio ha publicado algunas relacionadas con denuncias sociales, se nos reportó maltrato físico, psicológico y económico por parte de los guardias de seguridad privada del antro llamado Retto, descrito en su página oficial de Facebook como “discoteca y club nocturno”, ubicado en calle De Sopeña 16A, en el corazón del Centro de la ciudad de Guanajuato. Desde su apertura, ha cobrado popularidad, debido a que tocan exclusivamente reguetón, género “urbano” que se ha constituido en uno de los paradigmas de la industria musical mainstream no sólo en el mundo de habla hispana, sino en todo el mundo. Es un lugar espacioso, a media luz, con iluminación artificial de diversos colores. Ofrecen cubetas de seis cervezas en 220 pesos y botellas a partir de 1,200 en adelante, siendo la más barata la de un popular whiskey, e incluyendo todas las botellas el llamado “servicio”, el cual consta de vasos con hielos y dos refrescos de tamaño mediano o agua mineral.
Por oleadas ha sido muy popular principalmente en jóvenes adolescentes, preparatorianos y universitarios, principalmente de la Universidad de Guanajuato y de la Escuela Normal Superior Oficial de Guanajuato. En segundo lugar, están los veinteañeros y los burócratas que buscan un momento de desahogo bailando y tomando bebidas embriagantes. Abren a las 9:00 de la noche, y hasta la medianoche está prácticamente sólo, pero llega un momento, en ciertas fechas, en el que el espacio se “aperra” de gente bailando reguetón, perreando. Incluso ha habido días festivos o fines de semana especiales en los que se hace una fila no muy larga de jóvenes en el exterior que pretenden subir las oscuras escaleras que conducen a la segunda planta donde está ubicado.
No obstante, ya es del relativo conocimiento de quienes frecuentan el lugar, que los guardias son “ojetes” o “bien mamones”. Esto porque te niegan el acceso rudamente si traes mochila, te dicen de forma grosera que no se puede usar gorra en el interior (esto para identificar los rostros por las cámaras de seguridad en caso de ser necesario, tal como en bancos y algunas dependencias del Poder Judicial). Se ha conocido de casos en los que se han hecho perdedizos objetos que son dejados “en resguardo” por los elementos de seguridad privada, los cuales visten de negro, no ostentan la insignia de alguna empresa particular de servicios de seguridad privada, son todos altos y muy corpulentos, por lo que intimidan fácilmente a los más jóvenes. La zona de “resguardo” de los objetos no es más que un simple nicho en la pared, de fácil acceso para cualquiera, y sin al menos un mecanismo de seguridad o siquiera un cierre.
Particularmente Gerardo N., de 34 años, estudiante de maestría en Educación, reporta que apenas este viernes tuvo un incidente ilegal. Confiesa que se puso borracho y que gastó más de lo que tenía en efectivo. Le faltaban alrededor de 600 pesos y le dijeron que podía transferir con la aplicación de su banco la diferencia. Debido a su estado de embriaguez, no pudo manipular rápido y bien su celular, a partir de lo cual, no sabe si por alguna señal o por qué, fue rodeado por tres de estos hombres de negro, le arrebataron el celular que tenía en la mano, seminuevo, el cual estima que valdría en ese estado unos 5,700 pesos. Cree recordar que le dijeron que cuando pagara la diferencia se lo regresarían. No lo acompañaron a la puerta como es el protocolo, sino que lo jalaron del brazo, y en la puerta de entrada lo aventaron hacia la calle.En tanto, el acompañante de Gerardo N., Orlando H., también ebrio esa misma noche, lo esperaba adormilado sentado en un escalón de la escalera de acceso al antro, fue levantado a la fuerza por uno de los guardias, quien le propinó un par de bofetadas “para que despertara”.
Al día siguiente, Gerardo N. acudió al lugar apenas abrieron el lugar y se presentó con el respaldo, o “apoyo” como lo llaman, de dos elementos de la policía municipal para evitar confrontaciones y mediar en dado caso, pues temía perder su celular con su información privada. No había guardias de seguridad aún y se dirigió directamente con el gerente. Dice que el gerente, al conocer la razón de la visita, fue hacia el área de cobranza, hizo una o unas llamadas, y en unos minutos le entrego el celular contra el pago adeudado.
Al buscar la versión del gerente aludido, este reportero solicitó igualmente apoyo de la policía municipal, previa identificación como periodista. Particularmente de la caseta de la justo en la entrada del edificio de la Presidencia Municipal, a solo dos cuadras del lugar. La mujer policía en turno nos indicó que ya se sabía del carácter problemático de los guardias de seguridad de ese antro. De hecho, afirmó que se sabía de casos en los que los guardias habían propinado golpes de relativamente menores a “golpizas de verdad” (cita textual). Al hacer del conocimiento a la mujer policía que nos atendió muy cortésmente la intención pretendida, solicitó el apoyo por radio de otras dos mujeres policía, quienes llegaron en minutos. Al entrevistarse este reportero personalmente con el gerente, un hombre alto, delgado, joven, de unos 34 años, quien se portó muy amable y diplomático, sólo dijo que ya “había sido informado de tema de la violencia de los guardias y que iba a tomar medidas”. Se reservó el derecho de brindar su nombre a este medio informativo, pero sí lo dio, por rigor, a la policía para el registro en su bitácora. El gerente impresionó de una manera que hacía suponer mucho que obviaba el tema y no le daba la importancia necesaria.
No obstante, se hizo una investigación en la en la web. Se encontró que el periódico Correo de Guanajuato informó en una nota del 17 de febrero de 2023, relativa a la clausura del Bar por un caso que nunca fue clarificado y que permanece oscuro hasta la actualidad, en un subapartado llamado: “Comentan malas experiencias en el bar”: “En los comentarios de redes sociales, comenzaron a llegar varias denuncias del lugar, en donde criticaban el trato del personal del bar. […] y que era algo muy común y que ‘ya se hizo costumbre’. “Yo también fui y nos golpearon junto con un amigo. Levantamos una denuncia, pero no procedió por el poder que tiene el bar y las influencias. Las bebidas saben súper feo y el trato está horrible, no entiendo cómo es que siguen yendo”, denunció una usuaria en Facebook.” (Cotejar en: https://www.periodicocorreo.com.mx/guanajuato/clausuran-bar-karaoke-retto-en-guanajuato-tras-pelea-en-pleno-centro-20230217-68358.html)
Tan sólo en las reseñas de usuarios que ofrece Google Lugares como servicio gratuito se registran las siguientes notas de violencia, las cuales pueden ser confrontadas y cotejadas con una simple búsqueda por el nombre del lugar (Retto) y la palabra clave “Guanajuato” en el buscador. Veamos:
Robert Martínez escribió hace diez meses: “La verdad de lo peor que eh conocido de Guanajuato Capital este lugar, sin duda alguna si en este momento tuviera la opción de decidir haber entrado no lo hubiera hecho, los de seguridad son de lo peor, el fin de semana pasado fui con amigos y mi novia y nos exigían dinero por estar en el baño y se supone que los baños deben de ir incluidos con el servicio del lugar, nos estaban cobrando más de lo de la cuenta, en el sitio golpearon a mi novia y amigas en el baño y cuando me percaté de esto reclamé y me empezaron a golpear también a mi, cuando nosotros no nos estábamos negando a pagar lo que realmente era de la cuenta, nos sacaron a golpes y en la estrada otros tipos nos golpearon, no quiero difamar, pero sin duda alguna tienen complot con la policía porque ahí estaba la policía y no hicieron nada, preferimos y los mismos policías en lugar de hacer algo nos recomendaron que nos fuéramos del lugar porque sino a nosotros nos iban a llevar detenidos, ‘la verdad muy mala experiencia, pésimo lugar’ (sic)
Elizabeth López Zavala escribió hace un año: “Mal servicio y el personal que trabaja ahí es muy despota” (sic)
Andrew Sánchez escribió hace un año: “Equipo de seguridad prepotente y violento. Lastima del ambiente, porque su mentalidad del siglo XXVIII resta todo lo bueno.” (sic).
Y, además de golpes, se reportan abusos en cobros. Y en realidad, las reseñas escritas son más negativas que positivas, aunque su nivel de recomendación es del 70%. No obstante, para calificar no necesitas tu identidad. Para escribir la reseña, debido a la llamada “sincronización de cuentas”, en las reseñas aparecen con el nombre de usuario y su foto de perfil. Por lo que se entiende que estas personas fueron de verdad valientes al hacer sus denuncias del conocimiento del mundo. Además, las reseñas positivas son probablemente pagadas, pues usan lenguaje excesivamente elogioso, con perfecta redacción y una retórica persuasiva de tipo comercial, típica de los mecanismos publicitarios actuales que ofrecen generar likes, visualizaciones, estrellas y toda clase de ilusiones para negocios, a cambio de dinero y a través de recursos informáticos que este reportero desconoce. Sigamos:
Elizabeth López Závala escribió hace un mes: “Mal servicio y el personal que trabaja ahí es muy despota” (sic)
Oscar Rodríguez hace tres meses: “Precios muy elevados y poca atención al cliente”.
Raúl Alberto Escobedo Rodríguez escribió hace 8 meses. “Jamás vengas a este lugar, la comida está pésima, el servicio horrible y aparte te roban con los precios, nada recomendable. De verdad no gastes tu dinero en este lugar.”
Erik Sánchez escribió hace un año: “Tuve una mala experiencia, los guardias te roban dinero; te ofrecen promociones, me ofrecieron una promoción falsa, cuando fui a reclamar se hicieron los occisos lamento mucho eso por el bar. No lo recomiendo.” (sic)
JL Gallardo V escribió hace dos años: “RATEROS. En 2 ocasiones fui por un tequila con agua mineral, en la primera solo me sirvieron pura agua mineral sola, lo probé me di cuenta y fui a reclamar a la barra, enseguida me pusieron tequila (que apenas y sabe). la segunda vez fui por lo mismo y Vi como abrieron “una botella de la casa” y pusieron en mi trago, después sirvieron el agua mineral y me fui… Cuando lo probé de nuevo sabía a pura agua mineral! Les fui y les reclamé y como que ya saben porque solo se miraron entre ellos y se dijeron sus nombres y ahora sí me volvieron a poner tequila en el trago (el cual ahora sí sabía a tequila) es una ESTAFA, estoy seguro que tienen botellas rellenadas con pura agua.” (sic)
Guillermo escribió hace 2 años: “Empleados clasistas, déspotas y te exigen identificación aunque seas adulto 40+ , te exigen consumo mínimo de $600 a pesar de ser ilegal. Pareciera que se les olvida que viven del turismo. Para nunca volver.” (sic)
Laura Flor Torres escribió hace tres años: “No lo recomiendo para nada, si no compras lo que ellos quieren te van sacando de mesa” (sic)
Alfonso soto escribió hace 3 años: “Muy bien, buen ambiente, solo que hay ocaciones que te quieren agregar comandas de servicios que no consumiste” (sic
Beto MC escribió hace 7 años: “Pésimo lugar, no tiene nada en especial y te condicionan el consumo para que te asignen una mesa, una amiga usa bastón temporalmente por un accidente y le negaron un banco mientras tomábamos una cerveza (el lugar estaba vacío )” (sic)
No podemos transcribir todos los testimonios. El lector puede seguir remontándose hasta años más alejados. Debido a la antigüedad de los reportes en internet que coinciden con el mismo mes de apertura del lugar, se maneja la hipótesis razonablemente sustentada de que el abuso tanto en las cobranzas como en la violencia física y moral contra clientes es una especie de “política criminal de trabajo establecida”, es decir un modus operandi delictivo como estrategia de generar ingresos monetarios. Se recomienda mucho no asistir a este lugar, dado esto, sobre todo a los jóvenes que por ello pueden ser más vulnerables.