El escritor leonés Raúl Reyes Ramos nos hace llegar este poema y esta ilustración como conmemoración del poeta Ángel Ortuño, fallecido en Guadalajara el pasado 24 de septiembre.
SE FUE SIN CONTAR SU ÚLTIMO CHISTE Y SIN SUBIRSE -OTRA VEZ- AL SIEMPRE DIVERTIDO AUTOBÚS SUBURBANO.
Murió un cuenta chistes.
Algunos aseguran que fue poeta.
Otros van más lejos,
como siempre,
y juran que era muy
buena persona, luz y fuerza de occidente.
Todos son muy buenos
cuando mueren
¿Se han fijado?
El chiste es que ya no está,
y nosotros
virtuales
conocidos de likes
ya extrañamos
algunos de sus miles
y constantes posts,
sobre todo los que no
mostraban su recio rostro,
ni hablaban de sucios autobuses,
ni de aventuras tristes en cierto terregoso
fraccionamiento.
Se fue.
Sin un lance final,
sin un fétido adiós,
sin por fin,
darnos las buenas nuevas.
Al final
y esto tampoco es una moraleja
MADE IN JALISCO
la vida se aventó
una mejor chanza con
quien se sentía
-junto a todo su séquito
de harapientos porristas-
el muy graciosito.
